Gas o Caldera eléctrica, qué necesitas según tu casa

En función de las características que el hogar tenga, traerá más cuenta instalar una caldera eléctrica o una de gas, Por eso será fundamental conocer muy bien el tamaño y el tipo de la vivienda en la que se habite, así como el potencial uso que se le va a dar a la energía. El lugar en el que vaya a llevarse a cabo la instalación también será determinante.

De lo que a buen seguro no hay ninguna duda es que todos los usuarios quieren pagar el mínimo posible por disfrutar de un servicio de calidad a la hora de recibir calefacción. Sin embargo, muchas personas tiene un alto nivel de desconocimiento respecto a lo que pagan por cada kilovatio – hora de luz en la calefacción del hogar. Por ello habrá que estudiar muy bien los matices de la vivienda, para tratar de ahorrar. No es lo mismo una vivienda en la que viva una familia que todo un bloque, ni una casa de construcción reciente que un bloque muy antiguo.

Cada vivienda se adaptará mejor o peor a los distintos tipos de calefacción. Por ejemplo, la caldera de gas de condensación será la opción más recomendada si se cuenta con suministro de gas natural en la zona; ofrece un rendimiento calórico ideal, emite poco dióxido de carbono y cuenta con una gran eficiencia. Puede darse el caso de que, al adquirir una vivienda, el comprador se encuentre ya con una caldera de gas de condensación instalada, por lo que sólo hará falta llevar a cabo una reposición del aparato.

El termostato centralizado y las llaves termostáticas de los radiadores se encargarán de ir regulando la temperatura. Se trata del sistema que, por detrás de los emisores eléctricos, menos consume, por lo que permitirá ahorrar. Esta caldera es la ideal para pisos que se encuentre entre los noventa y los cien metros cuadrados en una zona más o menos templada. Ciudades como La Coruña o Madrid se adaptarían con sus climas a las virtudes de la caldera de gas de condensación.

Por su parte, la tarifa nocturna con acumuladores se trata de un tipo de sistema que aporta calefacción y agua al hogar por medio de suministro eléctrico. Precisa de una contratación a una tarifa eléctrica especial, la cual funciona por medio de discriminación horaria. Durante diez horas al día se podrá disfrutar de suministro eléctrico a un precio más barato, lo que supone una oportunidad estupenda para aquellos hogares que crean que la electricidad les vienes mucho mejor. Se trata de un sistema propicio para esas casas en las es necesario conservar la misma temperatura durante todo el día; los domicilios con personas mayores o con niños muy pequeños, los cuales apenas salen de casa en todo el día, son idóneos para este tipo de suministro.

Siguiendo con la electricidad como método que puede ajustarse a algunas cosas de una mejor manera, nos centramos ahora en recomendar los emisores eléctricos, que son aparatos individuales que calientan cada habitación por separado merced a un sistema similar al de los radiadores de gas o de agua. Es recomendable en casas de zonas templadas que hagan un uso intermitente de la calefacción. En las zonas más cálidas, los emisores eléctricos son perfectamente compatibles con aparatos de aire acondicionado.

Y, precisamente, nos ocupamos ahora del aire acondicionado. Su funcionamiento eléctrico permite tanto enfriar como calentar. Son ideales para zonas de costa o para lugares con mucho calor. También pueden servir como complemento a instalaciones de calefacción o de agua caliente. Es posible instalar aparatos de aire acondicionado de manera individual, es decir, en cada cuarto; también es posible contar con un solo aparato de más potencia que caliente o enfríe toda la casa.

Los sistemas de aerotermia son aparatos que operan a través de la electricidad de una manera muy moderna, por lo que son capaces de ofrecer aire acondicionado, agua caliente y calefacción. En la actualidad están reemplazando a las calderas de gasoil, ya que cada vez son más usados por viviendas unifamiliares. Sin embargo, su principal pega viene en el precio que hay que pagar para hacerse con estos sistemas, que son bastante caros (las bombas de calor pueden costar más de 3000 euros). Eso sí, a la larga pueden aportar una gran eficiencia a los usuarios, sobre todo si se combinan con mecanismos de energía solar (la energía solar puede reducir el consumo energético en más de la mitad, ya que desciende el salto térmico que han completar los aparatos que se encargan de calentar el agua.

Como decíamos al principio es fundamental conocer bien la vivienda en la que se reside antes de afrontar ningún tipo de instalación. El segundo paso será comparar muy bien las virtudes y los defectos tanto del gas como de las distintas calderas eléctricas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *