Calefacción de gas natural vs eléctrica ¿Qué suministro escoger?

A la hora de poner calefacción en una vivienda surge la duda de si decantarse por el gas natural u optar por la electricidad. Muchos son los factores que habrá que tener en cuenta cuando se vaya a afrontar esta dicotomía; comparar todas las características, las comodidades, las prestaciones y los presupuestos orientarán un poco la decisión final que se tome. No obstante, más abajo intentaremos dar algunas pistas a esos potenciales usuarios de calefacción que estén confusos acerca de qué vía tomar.

La realidad es que el gas natural está pasando a ser un tipo de energía cada vez más demandado por los hogares de nuestro país. Las compañías distribuidoras de gas natural están trabajando duro para llevar a cabo todas las canalizaciones y todo el acondicionamiento, de manera que el gas pueda llegar al máximo de lugares, decantando así la balanza a su favor. Tampoco hay que obviar que el suministro eléctrico aporta muchas ventajas a sus usuarios, por lo que dependerá de los gustos y las necesidades de cada persona.

Aunque la electricidad ejerce un rol fundamental para los usuarios en muy distintos ámbitos de la vida cotidiana dentro de las viviendas, el gas natural sobra importancia en otros terrenos domésticos, como la calefacción, la cocina o el agua caliente. Es por ello por lo que habrá que comparar muy bien cada aspecto que se quiere tener en cuenta.

El suministro eléctrico ofrece una mayor seguridad y una más alta comodidad en su uso, aunque tiene como punto negativo el precio, que tiende a obligar al consumidor a tener que hacer un esfuerzo en las facturas. Esto lleva en muchas ocasiones a que las personas busquen fuentes energéticas más baratas a la larga.

Por su parte, el gas natural ofrece unos precios más competitivos y económicos. Además se trata de un suministro limpio y que no hace falta interrumpir. Eso sí, la disponibilidad o no en algunos casos de red de distribución del gas determina que muchos consumidores potenciales no puedan disfrutar de sus virtudes.

De lo que no hay ninguna duda es que el precio del gas natural es más asequible y barato que el del suministro eléctrico. Para más inri, los precios del sistema eléctrico en la actualidad fluctúan y varían en función de la hora del día que sea, por lo que hay que estar pendiente de no gastar en exceso en franjas horarias que a priori podrían requerir de un importante gasto. Como alternativa, es posible contratar un servicio con discriminación horario, de manera que disfrutaríamos de rebajas en las horas de la noche, mientras que el precio aumentaría en las horas diurnas.

Estas diferencias entre los precios del gas natural y de la electricidad se hacen más palpables al entrar en el terreno del agua caliente sanitaria y de la calefacción; por lo general, el gasto por persona del usuario que tiene contratada electricidad duplica al gasto que tiene la persona que ha optado por contratar el gas natural.

Dar el salto desde la electricidad hasta el gas natural puede traer implícitos otros ahorros, ya que, al no consumir tantos kilovatios por hora, el consumo que se generará será mucho menor. Además, tener contratada calefacción eléctrica implica un término de potencia muy alto, algo de lo que también se podría prescindir gracias a la instalación de gas natural. La bajada de potencia se podrá llevar a cabo cada doce meses, por lo que habrá que medir muy bien lo que queremos hacer, ya que su efecto durará un año.

El gas natural precisa de un mantenimiento menos preocupado y exigente que otras clases de calefacción. Las calderas de condensación aportan una gran eficiencia y ofrecen resultados de alta calidad. Por su fuera poco, en comparación con otro tipo de energías, la evolución del precio del gas natural ha supuesto un aumento mucho menor.

Eso sí, si no se quiere o no se puede completar una instalación de acondicionamiento para el uso del gas natural, la electricidad sigue siendo una opción de garantías. Es obvio que el suministro eléctrico acaba resultando menos rentable que a la larga que el gas, pero la discriminación horaria puede aportar muchas ventajas de ahorro.

La calefacción eléctrica puede mostrarse como muy útil en aires acondicionados que operen con bomba de calor, en sistemas de suelos radiantes con calefacción bajo el pavimento, en radiadores de aceite o en calefacción con acumuladores. Dentro del suministro eléctrico, también se puede ahorrar comparando las tarifas de las distintas compañías.

Como siempre, el cliente es quien tiene la última palabra, también en la decisión sobre el suministro que quiere contratar para su calefacción. El gas natural es mucho más económico, claro está pero la electricidad puede llegar a ser más cómoda, siendo también sus averías menos complejas y dificultosas a la hora de arreglarlas.

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