El retorno al gas butano

Muchos hogares españoles están viviendo en estos momentos un retorno a su pasado, están volviendo a antiguas costumbres en lo que respecta a los medios empleados para la calefacción de la vivienda ya que las circunstancias económicas actuales han propiciado la reaparición en los hogares de las tradicionales bombonas de gas butano.

La gran mayoría de las familias que han decidido retornar a la utilización del gas butano han visto propiciada dichas decisiones por dos situaciones en particular: por el corte del suministro de gas natural dado a la imposibilidad de saldar las deudas y mensualidades impuestas por las compañías de suministro o como medida para intentar ahorrar dinero mensualmente con el pago de la calefacción, ya que indudablemente el gas butano es más económico.

El gremio de instaladores de gas quienes  reprochan esta medida que han adoptado muchas familias declaran que esta decisión es contraproducente no solo desde el punto de vista de la practicidad ya que el gas natural facilita muchas tareas del hogar y carece de los inconvenientes que posee el uso de bombonas de gas butano, sino que además la decisión de apostar por el gas butano engloba una serie de riesgos y peligros puesto que la mayoría de las empresas que comercializan dicho combustible no se encuentran regulados por estrictos controles de seguridad y calidad.

Una de los factores que ha permitido que muchas familias realicen este cambio es el modelo de calentadores que se encuentra instalado en el mayor porcentaje de viviendas a nivel nacional, el cual es un tipo de electrodoméstico que permite con uno simples ajustes como el reemplazo de los cliclés de calentador poder convertir este aparato para que el mismo sea capaz de funcionar con gas butano.

Las familias españolas que poseen gastos mensuales extraordinarios e ineludibles, por ejemplo, aquellas familias que poseen integrantes con discapacidades o enfermedades crónicas, son las más afectadas por las altas tarifas del servicio de gas natural, por lo que muchas han tenido que recurrir a medidas alternativas como el uso de radiadores eléctricos, el empleo de estufas de butano e incluso recursos clandestinos e ilegales como pinchar la fuente de energía eléctrica de la calle.

La Asociación de Ciencias Ambientales del país ha publicado recientemente los resultados de un estudio llevado a cabo en el cual se evaluó la capacidad económica de los hogares en España para subsidiar los gastos relacionados con los servicios energéticos, en donde se comprobó que cerca del nueve por ciento de las viviendas en España son incapaces de pagar las facturas mensuales de la electricidad y el gas natural, los cuales son fuentes energéticas imprescindibles para mantener en óptimas condiciones climáticas el interior del hogar durante los crudos meses invernales.

Con la cifra anteriormente descrita se puede estimar que 9 de cada 100 familias españolas transita por la llamada “Pobreza Energética” es decir, la incapacidad económica de poder pagar los servicios energéticos básicos teniendo que elegir entre saldar mensualmente los mismos o destinar sus ganancias mensuales a otras rentas igualmente importantes.

Sin lugar a duda el retorno del gas butano en España esta totalmente relacionado con el escaso poder económico de gran parte de la población para saldar el presupuesto energético mensual que debe cumplir una vivienda, lo cual no solo conlleva a una reducción de la cantidad de personas que pueden mantenerse confortable durante las temporadas de bajas temperaturas en el país sino que además ha generado un incremento de la cantidad de accidentes domésticos, específicamente de los incendios en el hogar los cuales en su mayoría se deben al uso de bombonas de gas butano o de la electricidad como fuente de calor.

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